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Fantasías eróticas.

En los últimos tiempos han proliferado libros que narran encuentros eróticos basadas en las fantasías eróticas de sujetos generalmente anónimos. Aunque no son una novedad, pues libros de este tipo ha habido siempre, es cierto que al aumentar en número podemos ser más conscientes del imaginario común en esta materia.

Es por ello por lo que me he animado a escribir este post, para mencionar algunas de las fantasías eróticas más recurrentes que se recogen en los diferentes escritos que se han lanzado a explorar la excitación, o motivo de excitación de diversos sujetos a través de su imaginación.

Creo necesario empezar por definir “Fantasía erótica (=sexual)” y posteriormente hacer un breve listado de las más comunes y si son ellas, ellos o ambos, los que se recrean con las mismas.

Fantasía erótica (también nombrada como sexual) es la representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes.

  1. Hacer un trío. Sobre todo, son los varones quienes fantasean con ello. Aunque hay que admitir que cada vez más mujeres se suman a nombrar este tipo de encuentros como una fantasía excitante.
  2. Juego de roles. Algunos ejemplos clásicos son: profesor – alumna, enfermer@/médic@ – paciente, piloto/azafata – pasajer@, etc. La lista es muy extensa en realidad, pero estos tres son los que más se repiten en sus diversas variantes.
  3. Voyerismo. Consiste en obtener excitación sexual, mientras se observa a alguien que se está desvistiendo, desnudo o practicando algún tipo de actividad sexual. No es una fantasía en sí, pero puede ser la imagen lo que se instaura y a partir de ahí se recuerde y utilice para la excitación.

Dato curioso es que siendo una práctica que muy frecuentemente los sujetos lo describen como excitante, el DSM (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) lo considera una Parafilia y así lo recoge, aunque dice que hay diferentes grados. Quizás esta matización sea la clave.

  1. Sexo en público. Tanto ellos como ellas admiten fantasear con ello.
  2. Sexo en lugares “prohibidos” o susceptibles de ser descubiertos en pleno encuentro (probador, avión, playa, ascensor, oficina, etc). Al igual que en el caso anterior, para ambos resulta excitante la idea.
  3. Ser una stripper por una noche. Esta fantasía se recoge, sobre todo, en relatos de mujeres.
  4. Ser dominado. Principalmente son los varones quienes relatan excitarse con ello, también en mujeres, pero en menor porcentaje.
  5. Ser forzada por un extraño. Esta es una fantasía casi exclusiva de las mujeres.
  6. Mantener relaciones con animales. También está recogido en el DSM como una parafilia denominada Zoofilia. Apunta que no es necesario mantener relaciones en sí para considerarse parafilia, simplemente la fantasía de mantener relaciones sexuales con animales ya lo es.

No obstante, para lo que nos ocupa, diremos que es algo que se recoge, y no extraordinariamente, en los relatos obtenidos tanto de varones como mujeres.

  1. Bondage. Práctica o fantasía que tienen que ver con la inmovilización de un sujeto con algún objeto como cuerdas, esposas, tela, cadenas, etc. Un juego erótico que describen como excitante tanto ellos como ellas y en ambos roles (inmovilizado/a e inmovilizador/a).

Una de las dudas más planteadas a raíz de este tipo de experiencias imaginadas es si las fantasías deberían o no llevarse al plano de la realidad. Quizás no sea tanto el concepto de deber o no, más bien valorar qué es lo que puede conllevar hacerlo y en función de ello decidir.

Pues bien, para concluir vamos a ver algunos de los resultados más comunes en el escenario del sí y en el del no:

  1. Si la fantasía se lleva al plano de la realidad: dejaría de ser una fantasía como tal y pasa a ser una práctica (con mayor o menor frecuencia, eso ya dependería del o los sujetos). Hay que saber que será sacado del imaginario y por ello el marco cambiará, modificándose también el resultado de algún modo.
    1. Puede ser positivo y sumarlo a las prácticas que ya se realizaban en un encuentro (de manera frecuente, puntual o sólo una vez)
    2. Puede ser negativo porque no cumpla las expectativas o resulte en definitiva desagradable.
    3. Puede abrir la puerta a otros escenarios que la imaginación “proponga”.
  2. Si la fantasía permanece en el plano del imaginario:
    1. Se mantiene como una herramienta que estimula o excita y así puede seguir siendo durante el tiempo que cumpla dicha función para el sujeto.
    2. Si en un momento dado ya no genera excitación del mismo modo que al inicio y puede ser sustituida por otra nueva fantasía o ser modificada y enriquecida al gusto de quien la crea (imagina).
  3. Hay fantasías cuyos sujetos no se plantean llevar al plano real, y si se hace, suele ser a modo de juego con unos límites preestablecidos y conocidos por las diversas partes. Es el caso que mencionaba en el número 8. Ser forzada, al igual que otras fantasías excepcionales en las que no voy a entrar ya que hoy mi pretensión era hablar del imaginario erótico más común.

Ahora ya sabes lo que puedes encontrarte tanto si llevas esa fantasía que te excita al plano de lo real, como si no. ¿Te animarías?

MSonia Ruiz.

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